Max Blecher (1909-1938)

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Permanecieron un rato callados oyendo llover. Emanuel cerró los ojos.
—¿Quieres que te deje dormir?
—Imposible... Estoy metido dentro de un charco horrible. Parece que la humedad se me cuela por debajo de la piel... hasta los huesos... Que sube lentamente hasta la cabeza...
—En efecto, es muy desagradable —asintió Ernest—. Lo conozco, sé lo que significa. Durará dos o tres días hasta que se seque. Luego ya no lo notarás.
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Max Blecher, Corazones cicatrizados
Pre-Textos, 2009
Traducción de Joaquín Carrigós
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