Regreso



Regreso
Hace un rato he regresado a la infancia a fuerza de meterme en ellos y chapotear en todos los charcos que me iba encontrando por la calle.

Elías Moro
El juego de la taba (Calambur, 2010)

Eduardo Moga / Juan Yanes

Premonición del otoño. Juan Yanes

El mendigo que veo, recubierto por los tatuajes de la miseria, guarnecido en un cajero automático, o empujando un carro de supermercado lleno de cartones, es tiempo. Lo son también las irisaciones de la luz atrapada en los charcos.
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Eduardo Moga. Bajo la piel, los días
Calambur, Madrid, 2010


Premonición del otoño. Juan Yanes

Julio José Ordovás (1976)


La infancia se acaba el día en que dejas de sentir la necesidad de pisar todos los charcos que encuentras en tu camino
Julio José Ordovás
En medio de todo, 2010, Ed. Eclipsados

Abismos

Foto MCP

Los charcos, espejos peligrosos del abismo

José Viñals
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Foto MCP

La lluvia de ahora, agua sobre el agua, canta en los charcos de ayer una extraña melodía

Elías Moro

Pilar Martín Gala (1962)

Foto Kindurka. Kałuża na bojsku i widac mój blok

Ninguna noche fue buena para estrechar la lealtad. Las calles cerraban el paso como bosques. Se oyó una música y dejó de oírse, y el golpe de una puerta y los tacones alejándose y deteniéndose y, de nuevo, en marcha, más sordo el asfalto que las aceras, y nuevamente la duda: quién te acompaña en el trayecto. Y los bares de la calle que dilatan sus luces en el lodo de las riveras donde el afecto es frío como los charcos, y una voz
......................................Que nadie ha visto
porque nadie ha visto nunca a nadie
ni lo ha recordado
ni lo ha podido olvidar
en cualquier noche como ésta

Pilar Martín Gala (1962)
Demonios y leyes, Ediciones Libertarias, Madrid, 2010

Laura Wittner (1967)

Foto Robertsw Kaluza

NOCHE CON POSIBILIDADES

Para todo habrá tiempo: para pedir cerveza
y que mientras él vaya al baño
yo encienda uno de sus cigarrillos
pero al sacarlo del atado otro más caiga
y se ponga a rodar
y cuando intente atraparlo llegue hasta
el charco que por algún motivo apareció
entre los vasos,
para que mientras considero
si dejar que el cigarrillo se seque
o hacerlo desaparecer
él vuelve del baño y descubra mi torpeza,
y así seguir enumerando
sin que ningún eslabón defina nada
sino que sólo implique —se produce
en muy raras ocasiones
este fenómeno, este diverso proceder del tiempo:
ya no transcurre
cambió de dirección
cobra profundidad
se subdivide indefinidamente.

Laura Wittner (Argentina, 1967)
Las últimas mudanzas, 2001

John Galán Casanova (1970)


HÁBITOS DE UN DÍA DE LLUVIA, 3

Los niños —siempre más atrevidos—
corren por los charcales
y sonríen a las ventanas
iluminadas de rostros.

También a través del cristal
se hace parte de la lluvia,
sin mojarse,
con el encanto propio de las cosas
que amamos y no poseemos.

John Galán Casanova (Colombia, 1970)
Al pie de la letra (2008)

Sergio Berrocal (1978)

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Charcos al sol.
Pisadas del anciano.
Luz embarrada.
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Sergio Berrocal
Pequeña oración (2010)
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Por el camino

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Charco de sombras.
La chumbera se mira
por verse guapa.
jac

Jesús Aguado (1961)

Foto Marcel

M E N D I G O
X X I I
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La niña.
...........................El charco.
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Un barco de papel.
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El sol se para.
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Jesús Aguado, Heridas, Renacimiento, Sevilla, 2004

Beppe Rosso y Filippo Taricco

La nieve sucia formaba charcos por todas partes, y muchos coches pasaban por encima a propósito para mojar a las chicas de la cabeza a los pies y ver cómo tiritaban. Y ellas, encabronadas por el frío, se robaban los clientes. Una gritaba: «¡Esa tiene sida, cógeme a mí!», la otra ofrecía un descuento.

Beppe Rosso y Filippo Taricco, La ciudad frágil
Edicios bellaterra, Barcelona, 2010. Pág. 44.
Traducción de Juan Vivanco

Charco helado

Charco helado Foto Darío Ossola
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Los charcos helados como sucursales del frío, cónsules honorarios y pobretones de glaciares e icebergs.
Elías Moro Cuéllar
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Agustín Calvo Galán (1968)

Videopoema con charco:

Jirafa, charco y horizonte

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¿Y si los cielos
de verdad no vivieran
en las alturas?
jac

Huellas

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Si caminas por la vida sin pisar los charcos,
tus huellas no se harán notar lo suficiente.
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Teresa Martínez Rodríguez

Wayne Miller (1918)

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Chicago 1946-48
Foto Wayne Miller

Solos y charcos

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Los charcos se entristecen si no pasas por ellos. Como espejos en los que no te miras.
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Están solos frente al mundo y sus caprichos. La pareja camina abrazada por el talle bajo la lluvia. En ese momento, el mundo avanza al ritmo que marcan sus pasos bajo el paraguas, sobre los charcos que pisan. Las luces borrosas de los coches iluminan la escena mientras el sonido de los neumáticos sobre el asfalto empapado pone el contrapunto sonoro al silencio que pasean.
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ELÍAS MORO CUÉLLAR

Ginés Aniorte (1960)

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LECCIONES

[...] Como había llovido hacía poco,
cuando el sol despertó en mis labios la sed,
mi padre me invitó a que bebiera el agua
de un charco en el camino
y yo vi en ello la ocasión
de cumplir una hazaña.
Él que bien conocía los secretos
que guardaba aquel bosque,
sin dudarlo un momento, aseguró
que podía beberla sin cuidado
porque no había huellas de animales
en el barro espejado de sus bordes.
Allí donde incliné mi boca deseosa
por sentir el frescor de aquel cristal tan limpio,
nadie había bebido.
.............................. Y añadió sonriendo:
A excepción de las nubes y la luna
que, sin dejar su rastro,
beben en todas partes, ¿lo sabías?
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Ginés Aniorte, Nosotros
Calle del Aire, 99, Renacimiento, Sevilla, 2009
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Elías Moro Cuéllar (1959)

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EL CHARQUITO

Un charco son cien palabras a tus pies, veintiocho letras que se entrecruzan y expanden en círculos concéntricos por la superficie del agua
que remueves, y traspasan toda orilla, todo límite, camino del universo
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.E.M.C..

Max Blecher (1909-1938)

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Permanecieron un rato callados oyendo llover. Emanuel cerró los ojos.
—¿Quieres que te deje dormir?
—Imposible... Estoy metido dentro de un charco horrible. Parece que la humedad se me cuela por debajo de la piel... hasta los huesos... Que sube lentamente hasta la cabeza...
—En efecto, es muy desagradable —asintió Ernest—. Lo conozco, sé lo que significa. Durará dos o tres días hasta que se seque. Luego ya no lo notarás.
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Max Blecher, Corazones cicatrizados
Pre-Textos, 2009
Traducción de Joaquín Carrigós
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Alberto García-Alix (1956)

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Paisaje español

Rudy Burckhardt (1914-1999)

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"Searsmont" 1992
Foto de Rudy Burckhardt
impresión en gelatina de plata, 10 x 7 1 / 4 "

David Yáñez (1982)

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ESTOS DÍAS

Como conversacines
de abuelos
que se explican
..............[a medias
tienen el brillo
del invierno,
o de las farolas.
En algo se parecen
a las canicas
de los niños;
afuera, en la calle,
entre los charcos.

David Yáñez, Resistir al presente
Littera Poesía, Villanueva de la Serena, 2007

Clasificación de los charcos

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Existen, al parecer, siete clases de charcos. Dicen.
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Hiromi Kawakami (1958)

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Había llovido sin cesar y las calles estaban mojadas. Los charcos reflejaban la luz blanca de las farolas, que parecía flotar en la oscuridad de la noche. El maestro caminaba en línea recta, pisando los charcos. Yo intentaba sortearlos todos y caminaba sin rumbo fijo, desviándome constantemente. Por eso me había quedado un poco rezagada.

Hiromi Kawakami, El cielo es azul, la tierra blanca
Traducción de Marina Bornas Montaña

Galería de charcos

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Este es un libro para los lectores de El visir de Abisinia: contiene 45 textillos (¿poemas, relatos, quién lo sabe, o mejor, a quién le interesa saberlo?).